Esa tarde de verano


Estancia La Firmeza, 1760

Todavía el recuerdo de esa tarde de verano me ronda. El calor sofocante envolvía su cuerpo delgado y su piel pálida estaba húmeda y pegajosa. Llevaba el cabello negro y sedoso peinado en una larga trenza. Era muy joven y hermosa. Sus ojos grises estaban enmarcados por unas cejas negras y pobladas. Siempre se mostraba bien dispuesta, sus palabras eran dulces pero un halo de melancolía la rodeaba.

Provenía de una familia de abolengo, venida a menos por malos manejos y despilfarros de algunos herederos. La habían casado con un hacendado mayor, que podía ser su abuelo. Al vaciarse las arcas de la familia, ella había sido el precio para acabar con la temida pobreza.

La recuerdo sentada en su sillón favorito, a veces leyendo, otras bordando, o simplemente contemplando el paisaje. En algunas ocasiones, lágrimas asomaban tímidamente por sus densas pestañas.

La vida había sido más que injusta, el hacendado era un ser despreciable, cruel, que disfrutaba verla sufrir o causarle daño. Su rostro viejo, igual que su alma, estaban marcados por cicatrices profundas y su piel áspera y curtida estaba plagada de costras y llagas.

Pero para ella todo cambió, el día que un joven indígena llegó a la estancia.

Alto, moreno, de buena estampa. Su larga cabellera la usaba suelta sobre los hombros, con un tiento de cuero ajustado a la frente. Trabajaba de sol a sombra y nunca se quejaba.

Cuando se miraron por primera vez, fue como si un rayo traspasara sus almas. El no le quitaba los ojos de encima, ella sonreía disimulada.

Y así pasaron las horas, pasaron los días.

Todavía recuerdo el olor de esa tarde de verano, olor a lluvia, a pasto mojado.

El ruido de un arma me despertó y tal vez el miedo, el instinto o algo superior me llevó hacia el galpón y allí los vi a los dos, abrazados en un charco de sangre, el, un simple peón, ella, mi madre.

Camucha Escobar

Cuento con Audio

Voz: Carmen Rolandelli  / Música y grabación: Juan Cruz Fernandez  / Fotografía: María Faux  / Tema Musical: La Tonta Viva de Juan Falu.